40 años de democracia y crecimiento económico: ¿cuál es la relación?

por Daniel Baquero Méndez en 11/08/2019

Daniel Baquero Méndez
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agosto 11, 2019 | 516 Visitas |
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Evolución del PIB per cápita. Fuente: Maddison Project Database, Versión 2018

Desde el retorno a la democracia (se cumplen 40 años el sábado 10 de agosto) la economía del país no ha registrado un crecimiento sostenido. De hecho, desde 1979 la tasa de crecimiento del PIB per cápita promedió un 1%, lo que significa que el ritmo ha sido insuficiente para cerrar la brecha con los países más desarrollados. Un hecho aún más relevante, tal vez, es que el ritmo de crecimiento fue además altamente volátil (ver gráfico 1). Es decir, el crecimiento estuvo sujeto en gran medida a los shocks externos que no solo se limitaron a los petroleros, sino que provinieron de desastres naturales, crisis internacionales; aunque también jugaron su rol fundamental los factores internos. Sin embargo, desde 1979 la política ha sido incluso más cambiante que la economía. Han existido golpes de estado, irrespeto a las instituciones, cambios en las reglas del juego[1] e incluso recientemente un régimen que buscó enterrar el sistema democrático aprovechando el desgaste de este y los errores de quienes tuvieron el poder político y económico. En ese contexto, una pregunta evidente es si el tumultuoso periodo democrático fue el causante del bajo crecimiento económico; o, por el contrario, si fue el pobre crecimiento económico el que afectó la consolidación democrática. Incluso si logramos encontrar una respuesta definitiva a esta pregunta, lo cual sería viable usando econometría, me parece que hay otros elementos que podrían ayudar a profundizar en varios aspectos que estas grandes cuestiones pasan por alto. Es decir, preguntas más pequeñas y puntuales que puedan ayudar a entender mejor el proceso y no solamente los resultados.

En este sentido, rescato dos temas relacionados entre sí[2]. Primero, el “State Capacity”, que está relacionado con la capacidad del Estado para recolectar impuestos, hacer cumplir la ley y proveer bienes públicos (Tilly, 1975, 1990; Skocpol, 1985; Mann, 1986; Ertman, 1997). Sin embargo, la capacidad debe distinguirse del tamaño del Estado y el alcance (Johnson & Koyama, 2016). Por ejemplo, un Estado más grande puede volverse altamente ineficiente y no ser capaz de proveer incluso los servicios más básicos. Esta capacidad, además, puede dividirse en dos componentes: capacidad legal y capacidad fiscal. En el caso particular del Ecuador la capacidad fiscal tiene al menos dos problemas, lo que complica, entre otras cosas, la provisión de bienes públicos. Primero, la capacidad fiscal en el caso de Ecuador incluye necesariamente también al sector petrolero que por su naturaleza es altamente volátil. Segundo, si la dinámica económica está estrechamente asociada al sector petrolero, existe una vulnerabilidad difícil de enfrentar sobre todo si el gobierno no mantiene una política fiscal[3] responsable. ¿Es posible en ese contexto, entonces, crear capacidad de Estado? Más importante aún, en el caso ecuatoriano, ¿se ha logrado consolidar esa capacidad desde el regreso a la democracia? Esto me lleva al segundo punto: la persistencia de instituciones ineficientes. Pese a que han existido gobiernos de distintas tendencias (incluso autoritarios), que además modificaron instituciones, leyes y políticas; no existieron cambios de fondo. Por lo tanto, existió una persistencia de políticas e instituciones ineficientes (ej. déficits fiscales recurrentes, reglas fiscales ignoradas o eliminadas) que fueron evidentes en los momentos de presión económica, pero que pudieron pasar a un segundo plano cuando el contexto internacional era favorable. La persistencia de estos elementos, tanto institucionales como de política pública, estaría asociada con la persistencia de los incentivos de quienes tienen el poder político para distorsionar el sistema para su propio beneficio (Acemoglu & Robinson, 2006). Es decir, que pese a que pueda cambiar la identidad de quienes tienen el poder político, las instituciones y políticas no se modifican realmente porque eso podría significar un cambio profundo que alteraría el equilibrio en el cual las élites se benefician de este sistema una vez que llegan al poder. Por lo tanto, la combinación de la débil de capacidad legal y la volátil capacidad fiscal sumada a la persistencia de estas instituciones ineficientes habrían minado, en un contexto de alta exposición a shocks externos, las posibilidades de consolidar la democracia y alcanzar un crecimiento económico sostenido. Hasta qué punto lo hicieron, es una pregunta que está aún pendiente. Finalmente, esto debe ser analizado dentro del proceso histórico de más largo plazo en el cuál la llegada del petróleo no solo alteró la dinámica económica sino también la distribución del poder político.

Este pequeño artículo plantea algunos de los temas que, en mi opinión, son importantes para entender el turbulento proceso democrático en los últimos años y los pobres resultados en términos de crecimiento. Sin embargo, existen muchos otros temas que hay que analizar para tratar de entender estos procesos y otros que seguramente aparecerán en el camino, que incluso podrían llegar a ser más determinantes. Por ahora creo que lo principal es empezar a discutirlos y analizarlos con la rigurosidad que merecen.

 

Notas

  1. 3 constituciones desde 1979
  2. Un análisis más profundo de estas y otras interrogantes sobre el crecimiento económico desde 1950 y su relación con las instituciones las planteamos en un trabajo en progreso con Raúl Aldaz
  3. Podría existir también una política monetaria y cambiaria desordenada, como sí sucedió en Ecuador, pero que con la adopción de la dolarización en el año 2000 desaparecieron.

 

Referencias

  1. Acemoglu, D. & Robinson, J. (2006). “De Facto Political Power and Institutional Persistence”. American Economic Review. 96. pp. 325-330
  2. Ertman, T. (1997). “Birth of Leviathan”. Cambridge University Press
  3. Johnson, N. & Koyama, M. (2017). “States and Economic Growth: Capacity and constraints”. Explorations in Economic History. Volume 64. pp. 1-20
  4. Mann, M (1986). “The Sources of Social Power” vol. I. Cambridge University Press
  5. Tilly, C. (1975). “Reflections on the history of European state-making”. In: Tilly, C. (Ed.), The Formation of Nation States in Western Europe. Princeton University Press, pp. 3–84
  6. Tilly, C. (1990). “Coercion, Capital, and European States, AD 990–1990”. Blackwell, Oxford.
  7. Skocpol, T. (1985). “Bringing the state back in; strategies of analysis in current research”. In: Evans, P.B., Rueschemeyer, D., Skocpol, T. (Eds.), Bringing the State Back In. Cambridge University Press, pp. 3–44

 

N.d.E

  1. Este artículo se ha reproducido con permiso del autor. http://danielbaquerom.blogspot.com/2019/08/40-anos-de-democracia-y-crecimiento_6.html

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