¿Desarrollo Espontáneo o Centralmente Planificado?

por Pedro Romero Alemán en 23/06/2016

Pedro Romero Alemán
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Junio 23, 2016 | 865 Visitas |
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Museo_Numismático_del_Ecuador

Antiguo edificio del Banco Central del Ecuador (1924), hoy ocupado por el Museo Numismático nacional, perteneciente a la misma institución. Fuente: Wikipedia

QUITO, Ecuador – Según la veinteava constitución del Ecuador; “El Estado planificará el desarrollo del país para garantizar el ejercicio de los derechos, la consecución de los objetivos del régimen de desarrollo y los principios consagrados en la Constitución. La planificación propiciará la equidad social y territorial, promoverá la concertación, y será participativa, descentralizada, desconcentrada y transparente.” Artículo 275 de la Constitución vigente del Ecuador.

En este artículo[1] se analizará la planificación estatal del régimen de desarrollo y lo que implica para el desenvolvimiento de nuestras actividades económicas diarias. En Ecuador han existido varios gobiernos, durante los 179 años de vida republicana, que se han propuesto planificar el desarrollo del Ecuador con gran injerencia del Estado. En la época más reciente tenemos al gobierno de la dictadura militar del Gral. Guillermo Rodríguez Lara entre 1972 y 1976. Luego fue el triunvirato militar en el gobierno hasta 1979 que siguió la misma línea de planificación. Antes de eso la Junta Militar en el poder entre 1963 y 1966. Actualmente el gobierno de la revolución ciudadana elegido en el 2006. Indistintamente de cómo se haya denominado la agencia estatal de planificación central (Junta Nacional de Planificación JUNAPLA, o Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo SENPLADES), el objetivo subyacente ha sido el mismo. Esto es, decidir por medio de éstas agencias que industrias serán promovidas por el gobierno con la meta de alcanzar un crecimiento económico positivo.

Esta planificación a gran escala se enmarca en América Latina dentro las estrategias de industrialización a cargo del Estado, promovidas por Raúl Prebisch desde finales de los 40’s, para eliminar la dependencia de los países de la región de productos manufacturados en el extranjero. La estrategia adoptada por Ecuador, mucho más tarde que otros países, fue la de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI). La misma utiliza medios tributarios y crediticios para promover el sector industrial, y dentro de él ciertos sectores favorecidos por cada gobierno. Los medios tributarios incluyen exenciones del pago impuestos y aranceles al importar bienes intermedios utilizados para producir bienes finales en la economía nacional. Los medios crediticios se basan en otorgar créditos a empresas seleccionadas a tasas de interés por debajo del mercado. Además, la ISI también incluye la protección comercial de la industria nacional, por medio de aranceles elevados y cuotas, que desincentivan la compra de productos extranjeros de parte de los consumidores locales.

Previos Intentos de Planificación Central en Ecuador

¿Cuáles fueron los resultados de implementar está política en Ecuador? Según César Montúfar “durante el período 1948 -1963, las élites económicas mantuvieron un estricto control del proceso de modernización del país utilizando al Estado y manipulando el sistema legal para recibir concesiones e incentivos”[2]. Esto quiere decir que los grupos de presión tales como: los gremios de comercio, agrícolas, exportadores, sindicatos, entre otros, capturaron la maquinaria de regulación y legislación estatal para su beneficio. Pero esta manera de utilizar la política a favor de intereses sectoriales continuó en los regímenes militares de 1963 -1966 y 1972 -1976[3] siendo la herramienta legislativa los decretos supremos.

Los regímenes militares incluyeron a otros sectores que previamente no habían sido favorecidos por los privilegios estatales. Por ejemplo, el gobierno militar de 1963-1966 decretó la Reforma Agraria, con el fin de terminar con las propiedades de los grandes hacendados, por medio de la expropiación estatal para repartirla a cooperativas de trabajadores. El latifundio debía ser reemplazado por el minifundio. Esto es uno de los mejores ejemplos de la violación del derecho de propiedad privada de parte del gobierno. Según un estudio del Instituto de Estrategias Agropecuarias (IDEA)[4] realizado en cuatro cantones de la sierra, se encontró que la reforma agraria provocó la reducción de la productividad por hectárea cultivada, y aunque se esperó acabar con los terratenientes particulares las nuevas cooperativas se convirtieron en otra especie de terratenientes.

También se promovieron legislaciones a favor de un nuevo proceso de industrialización -en los sectores pesquero, minero, agrícola, turístico- , que incluían incentivos fiscales[5] y por supuesto protección estatal. Asimismo, se decretaron otras leyes como las del artesano y pequeña industria. Durante la dictadura de 1963-66 se realizó el primer Plan Nacional de Desarrollo, se promulgó la primera Ley de Compañías y se creó la Superintendencia de Compañías. Como algunas de estas medidas afectaron a grupos de presión tradicionales, la dictadura tuvo que dejar el poder. Clemente Yerovi ocupó interinamente la presidencia y convocó a una Asamblea que eligió a Otto Arosemena Gómez como mandatario hasta 1968. Esta Asamblea, como es costumbre en Ecuador, expidió una nueva constitución que reinstaló el Tribunal de Garantías Constitucionales y constitucionalizó la Junta Nacional de Planificación y la Superintendencia de Compañías.

A partir de 1970, los nuevos ingresos provenientes del petróleo expropiado por el Estado facilitó la expansión del gasto e ‘inversión’ estatal en un 12% y 8.4% anual respectivamente. Esto significó un mayor número de empresas y agencias estatales. La participación del gobierno en la producción nacional pasó de 9.5 % en 1965 a 22.5% en 1980. En la población económicamente activa del país, la participación de empleados estatales creció de 2.8% a 8.1% en el mismo periodo. Durante la década de los 70s, si se excluye al sector informal, uno de cada cuatro empleados pertenecía al gobierno[6]. Con el 80% de recursos financieros del sector petrolero y con la maquinaria legislativa, por medio de decretos supremos, la dictadura llevó a cabo el proceso de industrialización planificada desde el gobierno. Para esto la Junta Nacional de Planificación promovió un crecimiento “hacia adentro” estableciendo incentivos y subsidios a industrias consideradas estratégicas, se entregaron caudales de préstamos baratos a sectores privados, se establecieron aranceles a importaciones (por encima del 100% a vehículos) y nuevos controles de cambio y de precios de productos agrícolas y agro-industriales. Se expidió la nueva Ley de Reforma Agraria que profundizaba la anterior, la premisa detrás de este tipo de medidas era disminuir el poder de las élites tradicionales del país con el fin de integrar la sociedad. Obviamente, estos grupos de poder presionaron para que la dictadura del Gral. Rodríguez Lara terminara.

La dictadura intentó gobernar sin los grupos de presión tradicionales y sin los partidos políticos pero finalmente no logró su propósito. Tal vez de haberlo alcanzado el abuso y el autoritarismo no hubieran tenido límites. Además, la misma estrategia intervencionista del gobierno alentaba mayores demandas de privilegios de los sectores tradicionales y de otros nuevos. Aunque el PIB creció entre 1972 y 1976 a tasas mayores al 7%[7], el floreciente sector industrial era incapaz de dejar de depender del gobierno, a pesar de incorporar nueva tecnología. Este no fue un proceso de industrialización tal como sucedió en el siglo XIX en Europa y Estados Unidos, mas bien fue uno de renacimiento del mercantilismo de los siglos XVI y XVII de la vieja Europa. Debe entenderse entonces que el gobierno no puede imitar los procesos generados por el mercado con la misma efeciencia.

La dictadura militar del Gral. Rodríguez Lara cristalizó los planes y anhelos de políticos, civiles y militares que desde la Revolución Juliana edificaron el aparato legislativo necesario para institucionalizar la intervención del gobierno en la economía. Su legado ha sido un sector estatal mucho más grande pero ineficiente y oneroso para el pagador de impuestos. Un Estado que obstaculiza cualquier iniciativa para emprender intercambios voluntarios a través del mercado al introducir la política en su reemplazo; un Estado capturado por los grupos de presión y destructor de la poca riqueza de este país . Los siguientes regímenes democráticos[9] cayeron en déficit porque no se deshicieron (o no supieron deshacerse) de la ineficiencia de esta enorme maquinaria estatal y, en muchas ocasiones, porque prefirieron seguir expandiendo el poder del gobierno otorgando más privilegios a los mismos grupos de poder o a nuevos grupos (i.e. indígenas, montubios, sindicatos). Se pensó entonces que al terminar el periodo dictatorial y al reinstaurar la democracia, el problema político y económico se resolvería porque las reformas del régimen militar simplemente habían carecido de una verdadera representación de la mayoría. Es decir, se asumía que la democracia iba a permitir que las reformas de estatización de la economía no se construyan de arriba hacia abajo sino que ahora se escucharía a los grupos que el régimen militar había excluido. En realidad, no se trata si quien planifica es un dictador (benévolo) o una democracia, el problema de la planificación centralizada de las actividades económicas se debe a que las posibilidades de realizar un cálculo económico racional por los participantes del mercado disminuyen a medida que el aparato estatal dirige un mayor número de actividades económicas[10].

La Planificación Central en la ex- Unión Soviética

La planificación central se llevó de forma mucho más profunda y general en la ex- Unión Soviética (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS). En este caso el gobierno administra y dirige toda la economía, tanto el consumo como la producción, y la redistribución de la renta nacional. Para llevar a cabo sus objetivos las economías centralmente planificadas expropian los medios de producción como: capital físico, financiero, tierras, e incluso mano de obra al forzar (esclavizar) a trabajar en labores específicas a millones de personas. La meta final era industrializar rápidamente a la URSS, porque se quería estar preparado para cualquier guerra contra occidente. Al respecto, Stalin, exclamó en 1928: “Es imposible garantizar la independencia de nuestro país si no se cuenta con una base industrial suficiente para la defensa.”

Que socialismo y belicismo vayan de la mano, es consecuencia, de una estrategia usada por líderes socialistas para mantenerse por largo tiempo en el poder. Además, despierta en los ciudadanos ese instinto tribal de pertenencia a algo más grande que ellos, que los líderes belicistas aprovechan muy bien.  Una vez establecida la meta, en la práctica, la planificación centralizada estableció planes quinquenales con revisiones anuales para determinar las metas por sectores industriales. Los sectores prioritarios eran aquellos de la industria pesada (v. gr. Metalúrgica), luego los demás planes para los otros sectores estaban supeditados a éstos. Y, así sucesivamente según la prioridad de los sectores industriales. Es decir, se descartaba por completo al mercado, y las industrias fomentadas eran aquellas que harían posible la consecución del plan para los sectores considerados prioritarios por las autoridades. El Comité de Planificación Estatal de la URSS o Gosplan, fue la agencia encargada de llevar a cabo esto en ese país.

Como los recursos son limitados aun en una economía socialista. Para industrializar la URSS se tuvo que sacrificar al sector agrícola y las regiones rurales del país. Así que se colectivizó forzosamente a agricultores, requisando y expropiándolos. Además, el gobierno se apropió de los excedentes agrícolas por medio de precios fijos para productos agrícolas por debajo de sus costos. Esto significa que la inversión en la industria se financió en gran parte por el ahorro forzado de los campesinos. En 1928 la proporción sembrada del área total de las granjas estatales era de menos del 3%, siendo el resto sembrado por el sector privado (97%). Para 1940 estas proporciones cambiaron drásticamente a 87% y 13%, respectivamente. A inicios de 1980s la proporción sembrada por los privados había descendido a menos del 3%[11]. Todo esta enorme confiscación no evitó, sin embargo, que aproximadamente 7 millones de personas murieran durante la “hambruna” de 1932[12].

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Tabla No. 1. Fuente: Tabla 11 de Gregory y Stuart (1986: 106)

En la Tabla 1, se presentan datos macroeconómicos de los primeros dos planes quinquenales. Esto nos permite observar parcialmente la realidad de los planes. Muchos cambios se realizaban a medida que avanzaba el tiempo, y muchos objetivos se reajustaban. Haciendo claro que los planes eran irreales. La tabla muestra el porcentaje cumplido según datos oficiales rusos, y estimados occidentales. Obviamente, éste último es siempre menor. Este indicador muestra que nunca se cumplió a 100% los planes, que la producción de bienes de capital era la más relativamente exitosa.

En el sector industrial, también la propiedad privada era desalentada. Los precios no asignaban los recursos escasos de la economía. Esta función se la dejaba al Gosplan y los distintos ministerios sectoriales. Pero en la práctica era realizada en gran parte por mecanismos indirectos y más costosos e ineficientes como colas, atrasos en la entrega de producción, desequilibrios en la cantidad y calidad de los productos entregados, y el sector informal que siempre estuvo presente. Los administradores de las fábricas tenían que satisfacer los requerimientos de los ministerios de su sector, sin poner atención a sus clientes. Si no hacían esto cabalmente eran enviados a los Gulags.

El Gráfico 1 presenta la estructura organizacional de este sistema mono-céntrico y jerárquico establecido en la URSS. La Gosplan monitoreaba no sólo los ministerios sectoriales sino también autoridades locales más allá de Moscú que, a su vez, monitoreaban ministerios de producción locales. Las cosas, obviamente, no funcionaron al pie de la letra. La gente buscaba resquicios para poder tomar decisiones particulares.

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Gráfico No. 1

¿Cuál fue la calidad de la productividad en la ex-Unión Soviética? La producción está determinada por los insumos laborales y de capital, más la forma en que se utilizan o combinan esos insumos de producción (lo que los economistas llaman función de producción). Se dice que existe un crecimiento intensivo de la producción si se produce más que otra empresa que está utilizando la misma cantidad de insumos. Si sucede lo contrario, esto es que el crecimiento de la producción se debe sólo al incremento continuo de la cantidad de insumos—trabajo y capital—se denomina esto como crecimiento extensivo. Este segundo tipo de crecimiento porque significa que se tendrá que realizar mayores costos, porque para incrementar el capital habrá que reducir el consumo presente y para aumentar trabajo se sacrificará horas de ocio. En la URSS entre 1928 y 1966 la producción creció de forma extensiva con un 65% del crecimiento en la producción explicado por el crecimiento de los insumos, a diferencia de que más o menos en el mismo periodo esa cifra representó sólo el 33% para EE.UU.[13].

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Gráfico No. 2

Para 1960 la productividad combinada de los factores de producción—capital y trabajo—del sector industrial sólo alcanzó el 58% de lo que había alcanzado EE.UU., mientras que el consumo per cápita de la URSS en 1970 era sólo el 47% del consumidor promedio americano[14]. La forma de organizar la producción, y la economía en general, marcaba una diferencia importante en el estándar de vida de los soviéticos, en relación, a los habitantes de otros países occidentales. A tal punto llegó el trabajo forzado impuesto por el régimen soviético a sus habitantes que una fuente importante (hasta el 25%) de la oferta de trabajo estaba dada por los presos de los Gulags (ver Gráfico 2). En 1989 luego de sesenta años de planes quinquenales, el PIB per cápita de la URSS era sólo de $9000 mientras que el de EE.UU. era de $22000 con muchísimo menos sacrificio humano y desperdicio de capital.

Una Digresión sobre el Socialismo del Siglo XXI
En una entrevista a Heinz Dieterich[15], el ideólogo del Socialismo del Siglo XXI, expresa concisamente las principales características económicas de este esquema. En el fondo de lo que se trata de volver a los principios marxistas expresados a finales del siglo XIX. Esto es, primero renunciar a los precios como reguladores espontáneos de la oferta y la demanda en la sociedad. Esto implica que la asignación de recursos se haría por medio de equivalencias basadas en el valor de los bienes, el cual se mediría por las horas-hombre involucradas en la producción de cualquier bien económico. El intercambio sólo existiría si los dos bienes a intercambiarse tienen el mismo valor medido por horas hombre. Si el dinero interviene o no es secundario. Segundo, democratizar todas las organizaciones políticas; incluyendo las del gobierno; y económicas de la sociedad.

Según, Dieterich ahora si se podrá aplicar el socialismo de antaño porque a diferencia del tiempo de Stalin o Mao, los regímenes socialistas actuales pueden hacer uso de la tecnología disponible (desarrollada por países capitalistas, por cierto). Esta tecnología informática y de computación es la que les permitiría llevar a cabo los planes de producción—anuales o quinquenales—de mejor manera o menos ineficiencia económica. Pero además sería justo al cambiarse valores equivalentes.

Todo esto desconoce los más de doscientos años de evidencia empírica recolectada por economistas e historiadores, sobre la importancia y el bajo costo que implica utilizar el sistema de precios como regulador del mercado. Cuando una persona intercambia un bien, ya sea comprador o vendedor, obtiene un beneficio económico. El comprador obtiene la diferencia entre el valor máximo que esta dispuesto a pagar y lo que realmente paga por el bien. En cambio, el vendedor la diferencia entre el precio recibido y el costo unitario del bien. Por eso, el intercambio en el mercado produce ganancias mutuas. Ante la ausencia de tal beneficio ninguna de las partes estaría motivada a intercambiar[16] .

Tampoco Dieterich es el primero en afirmar que la nueva tecnología computacional haría finalmente posible el socialismo. Fue un destacado economista, Oskar Lange en 1967 (“The Computer and the Market.”) En la práctica se llevó a cabo en Chile durante el gobierno de Salvador Allende, 1970-1973, pero estuvo muy poco tiempo funcionando para evaluarlo. Lo que Lange no previó, ni Dieterich parece entender, es que la aparición de computadoras y tecnología complementaria creó una explosión de información y posibilidades empresariales. La tecnología informática ha cambiado la forma en que se hacen negocios, la forma en que se realizan compras, la forma en que las personas interactúan, la forma en que nos informamos de eventos, y afectó muchas otras actividades. Gran parte del crecimiento en productividad al final del último siglo se debió a esta tecnología.

Los Orígenes Universales de la Actividad Comercial

El comercio, regional e interregional, es una actividad humana practicada desde hace milenios. No se inventó o empezó después de la Segunda Guerra Mundial, ni en los últimos veinticinco años del siglo XX denominados la era de la “globalización.”  Los Aztecas desarrollaron prácticas comerciales en la ciudad de Tenochtitlan (que llegó a tener alrededor de 300 mil habitantes en el siglo XIV) para intercambiar herramientas de obsidiana, textiles tejidos a mano, joyas, vasijas, pieles, e incluso esclavos. Utilizaban granos de cacao como medio común de cambio, esto es dinero. Además llegaron a establecer rutas comerciales hacia el sur con los Mayas (ver panel (a) del Gráfico 3). Las mercancías eran transportadas por esclavos, dado que los Aztecas no contaban con bestias de carga. Pero también por canoas cuando se decidía navegar hacia el sur.

Sin embargo, los Mayas comerciaban en larga distancia en mayor medida que los Aztecas. Una de las principales razones es que se llevaba sal de las ciudades costeras hacia las ciudades del interior, trayendo mercancías del interior a cambio. Las mercancías que los Mayas comerciaban eran similares a las de los Aztecas, y también incluían productos alimenticios, especialmente granos, y plumas de quetzales. Mucho antes de que llegara Cristóbal Colón ya las poblaciones autóctonas de América comerciaban entre ellos y con poblaciones más lejanas que no hablaban su misma lengua o dialecto.

Otro ejemplo, mucho más antiguo en siglo IX AC se refiere a la ciudad fundada por los fenicios de Leptis Magna (actualmente en Libia). Es un puerto que se convirtió en un centro comercial y cultural importante durante el crecimiento económico del Imperio Romano; año 193 AD. En está ciudad se comerciaban textiles traídos de regiones lejanas, marfil, oro en distintas formas, gemas preciosas, plumas de avestruces, peces de todo tipo, etc.. Todos estos bienes eran expuestos en edificios especialmente construidos para el desarrollo de la actividad comercial (ver panel (b) del Gráfico 3).

Otro caso es el comercio que floreció entre las regiones de África del Norte y del valle del río Níger debajo del Sahara. Estas rutas comerciales se desarrollaron entre el año 900 y 1500 AD, cuando decayeron debido a mejores rutas alternativas vía marítima adoptadas por los portugueses. El principal comercio era el de oro y sal. La sal se llevaba desde las ciudades del norte de África como Tunis y Sijilmasa hacia el sur atravesando el Sahara hasta llegar a ciudades del interior de África Occidental como Timbuktu y Gao, donde se la intercambiaba por oro. Otras rutas se dirigían hacia El Cairo (ver panel (c) del Gráfico 3).

Tres imperios africanos se desarrollaron en ésta región que mayormente se financiaban con los ingresos obtenidos por impuestos sobre el comercio trans-sahariano. El imperio de Ghana que fue derrotado por el imperio Malí de origen musulmán en 1200 AD, el cual a su vez fue conquistado por el imperio Songhai en 1430. Éste último desapareció hacia 1591. Las caravanas comerciales conformadas por camellos, que a veces comprendían miles de ellos, llegaban con bienes del norte y se iban con bienes del sur o viceversa. No sólo intercambiaban oro, sino también un sinnúmero de bienes de ambas regiones. En algunas de estas ciudades se utilizó conchas del mar (cowrie shells) como dinero.

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Gráfico No. 3

Es interesante observar que los reyes y comerciantes del imperio Malí adoptaron como su religión el Islam debido a la influencia de los comerciantes árabes que llegaban de Asia Menor o África del Norte. Tanto para reyes como comerciantes no árabes fue una manera de congraciarse con sus mejores visitantes comerciales, y seguir obteniendo beneficios. Así fue como llegó el Corán a estas regiones sub-saharianas por medio del comercio.

Por último, las famosas ferias de Champagne se llevaron a cabo en la provincia del mismo nombre de lo que hoy es Francia. A finales del siglo XII y la mayor parte del siguiente siglo, en estas ferias se comerciaban toda clase de textiles, pieles, cuero, y especias. Cada año se organizaban seis ferias cada una con una duración de seis semanas. Comerciantes de las ciudades de Genoa, Venecia, Florencia, Sicilia, Santiago de Compostella, Marsellas, y de regiones de África del Norte, y Alemania, llegaban cruzando los Alpes para realizar negocios en las ferias de Champagne (ver panel (d) del Gráfico 3).

La mayoría de los pagos se realizaban mediante letras de cambio pagaderas en fechas posteriores que usualmente coincidían con las fechas de alguna de las próximas ferias. Banqueros italianos, por lo tanto, se establecieron en las ciudades donde se realizaban las ferias para manejar sus negocios. Las autoridades de Champagne se aseguraron de proveer orden público, para evitar que estafadores, ladrones y demás violasen los derechos de propiedad de los comerciantes. También se desarrollaron servicios de transporte y entrega de mercancías de sus ciudades originales hasta las localidades de las ferias. Las guerras tanto en las ciudades italianas como francesas, y el despegue del comercio marítimo influenciaron en la reducción de la relevancia de estas ferias.

El Mercado es un Sistema Complejo y Policéntrico

En los ejemplos de la sección anterior encontramos pueblos muy lejanos que comerciaban entre sí. A pesar de hablar un idioma diferente, una religión diferente, un clima diferente, o una raza diferente. Los viajes de larga distancia se hacían a pie, y a veces con la ayuda de bestias de carga. Incluso se cruzaba durante cientos de kilómetros por lugares inhóspitos como el Sahara. Los beneficios, sin duda, debieron haber sido la mayor de las veces superiores a los riesgos incurridos por estos primeros empresarios. Éste es un ejemplo de cómo la actividad comercial es civilizadora. Promueve la interacción entre gentes de distintas etnias, que prefieren cooperar de forma pacífica antes que tomar lo del otro haciendo una guerra.

Distintas civilizaciones en distintos tiempos y con una historia diferente. Sin embargo, llegaron a descubrir prácticas comerciales similares. Como el uso del dinero, pagos diferidos, el crédito, la actividad bancaria para realizar pagos, el transporte de carga especializado. Todo esto antes de que en África, o en América ocurrieran las colonizaciones de parte de imperios europeos. La creatividad de comerciantes–ya sean mayas, aztecas, fenicios, ghaneses, árabes, genoveses, venecianos, etc.—contribuyó al surgimiento de innovaciones en la forma en que se llevaban a cabo los negocios en todas estas regiones.

De forma espontánea y descentralizada el comercio en estas distintas regiones del mundo, y en eras diferentes, el mercado fue evolucionando. Es así como la principal institución económica se desarrolló. Se fueron descubriendo prácticas comerciales y adoptándolas, al mismo tiempo que otras se desechaban. Estas prácticas que en un principio se adaptaban a las condiciones locales y heterogéneas de los pueblos que originalmente las usaron, luego fueron generalizándose al ser imitadas por otros pueblos cada vez más lejanos.

La cooperación por medio del mercado era coordinada por las redes de interacción poli-céntricas que se fueron formando gradualmente. Estas redes de interacción inicialmente eran locales, pero poco a poco fueron extendiéndose a regiones lejanas donde pueblos con culturas diferentes existían. Las instituciones económicas emergieron de estas redes poli-céntricas distribuidas en tiempo y espacio por varios pueblos.

El mercado es un sistema complejo, porque es el resultado de un proceso milenario de redes comerciales que fueron expandiéndose gracias a que en cada nueva localidad donde se adoptaban fueron consideradas ventajosas. Es parte de la evolución cultural de la humanidad. El mercado es una institución donde se respeta la heterogeneidad de las personas y organizaciones. Es, además, descentralizado, poli-céntrico, y con la capacidad de procesar información mucho mayor que cualquiera de sus partes.

Conclusión

“El proceso de extensión del comercio a nuevas áreas fue más entorpecido que facilitado por los poderes públicos.” F.A. Hayek, 1988.

En el socialismo del siglo XX o XXI se expropian la propiedad, se coarta la libertad, y se irrespeta hasta la propia vida. Por ejemplo, el gobernante de Venezuela, Hugo Chávez, ha expropiado a empresas extranjeras, ha nacionalizado medios de comunicación, empresas eléctricas, entre otras. Le quitó la autonomía al banco central. Ha cambiado la constitución y las leyes de sus país varias veces, con el objeto de mantenerse por siempre en el poder. Millones de venezolanos prefirieron emigrar de su país. Cientos mueren en las calles por la falta de seguridad.

Las escaseces de varios productos alimenticios o servicios públicos son el resultado de la ausencia de propiedad privada y precios de mercado. En estos regímenes es el Estado quien decide qué se debe producir, dónde se debe trabajar, qué se debe consumir. Y la riqueza si se puede acumular se obtiene solamente si se piensa como el líder, el führer.

En cambio, el mercado libre y la protección de la propiedad privada generan incentivos para trabajar, producir, e invertir para el futuro. No hay un solo líder, hay millones de líderes dispersados por doquier. En el mercado los intercambios libres y voluntarios generan ganancias mutuas. Los precios generan información y coordinan la producción, el consumo, el ahorro, la inversión, y el empleo. Hay espacios para todos, y la riqueza es el fruto del esfuerzo individual mas no una dádiva del gobierno. ¿Dónde queremos vivir?.

Aún un investigador que favorece la Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) como Rob Vos, reconoció en 1987 que las políticas de industrialización en Ecuador, aplicadas desde 1960 hasta inicios de 1980, tuvieron un efecto negativo en el crecimiento de largo plazo y en la igualdad de ingresos de la población (Vos 1987: 91– 141). No se trata de que ahora por ser un gobierno diferente, o elegido democráticamente, que los resultados de las políticas ISI serán diferentes.

 

 

Notas

  1. Basado en la presentación para la Conferencia “Grito de Libertad” en Quito, el 26 de Septiembre, 2009.
  2. Montúfar (2000: 28).
  3. Ibid.
  4. Camacho y Navas (1992) IDEA.
  5. Se eliminaron alrededor de 800 impuestos, algunos tan antieconómicos como este: “Decreto 2831 elimina el; Impuesto de tres sucres por cada pavo y dos sucres por cada pava que salieren o pasen para otro cantón, establecido mediante Ordenanza Municipal (de Portoviejo) del 15 de Noviembre de 1960”. Tomado de Vega y Mancero (2001:64).
  6. Las cifras mencionadas son de Montúfar (2000:30-31).
  7. Op. cit. Montúfar (2000:33).
  8. “Es evidente que el Estado ha fracasado en sus intervenciones microeconómicas y macroeconómicas, ha tratado de intervenir en materia monetaria, cambiaria y fiscal y lo único que ha logrado es …el fenómeno inflacionario que proviene de la intervención estatal en la economía; ha tratado de intervenir en dar mejor educación y hemos terminado con peor educación; ha tratado de dar viviendas a los más pobres y hemos acabado con viviendas para las clases medias y altas; ha tratado de dar subsidios a los sectores más desfavorecidos en el campo y se ha acabado dando subsidios a los agricultores medianos y a los agricultores grandes. El Estado ha fracasado…y podríamos de ahí concluir sencillamente que el Estado ya no tiene nada que hacer en la sociedad.” Lucio Paredes (1993). Cursiva agregada.
  9. El único gobierno democrático que incluyó dentro de su Plan Económico la reducción del Estado fue el de Sixto Durán Ballén (1992-1996) aunque sus esfuerzos no alcanzaron esta meta.
  10. Sobre los errores conceptuales de la planificación económica centralizada, véase Jesús Huerta de Soto(1998).
  11. Gregory y Stuart (1986: 269).
  12. Ellman (2005: 823 -41).
  13. Gregory y Stuart (1986: 331).
  14. Gregory y Stuart (1986: 339 y 347).
  15. http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=28818
  16. Gintis et.al. (2005) en una investigación experimental tanto en comunidades de países desarrollados como en tribus amazónicas, encontraron que el ‘auto-interés’ y los precios regulan de mejor manera los intercambios comerciales. Herbert Gintis es un reconocido economista marxista, profesor de Harvard y la Universidad de Massachussets en Armherst.

 

 

Bibliografía

  1. Camacho, C y M. Navas (1992) Evaluación del proceso de cambio en la tenencia y mercado de la tierra en la sierra norte y central (1964-1991). Vol. II, Documento Técnico No. 41. Quito: IDEA
  2. Ellman, M. (2005) The Role of Leadership Perceptions and of Intent in the Soviet Famine of 1931-1934. Europe-Asia Studies (Routledge) 57(6): 823-41.
  3. Gintis, H., S. Bowles, R. Boyd, y E. Fehr. Eds. (2005) Moral Sentiments and Material Interests. The Foundations of Cooperation in Economic Life. The MIT Press.
  4. Gregory, P. y R. Stuart (1986) Soviet Economic Structure and Performance. 3era Ed. New York: Harper & Row P.
  5. Huerta de Soto, J. (1998) Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos. Madrid: Unión Editorial.
  6. Lucio-Paredes, P. (1993) Conferencia presentada en el Seminario “Costos y Beneficios de los Programas de Ajuste Estructural en América Latina.” IEEP.
  7. Móntufar, C. (2000) La reconstrucción neoliberal. León Febres Cordero y la estatización del neoliberalismo en Ecuador. Abya Yala.
  8. Vega, E. y P. Mancero (2001) La Sostenibilidad Fiscal. Cuadernos de Apunte. CORDES.
  9. Vos, R. (1987) Industrialización, Empleo y Necesidades Básicas en el Ecuador. Corporación Editora Nacional.

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