El manejo económico durante el boom de los commodities

por Daniel Baquero Méndez en 17/03/2017

Daniel Baquero Méndez
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marzo 17, 2017 | 1 comentario  | 982 Visitas |
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Gráfico 1: Tipo de cambio real en países seleccionados (2003=100). Fuente: FMI, FED St. Louis. Hasta Octubre.

El crecimiento económico en los países de América del Sur se aceleró a partir de 2003, cuando el precio de las materias primas -commodities- empezó a mostrar un ascenso sostenido (con una leve caída en 2009 por la crisis internacional) que se revirtió desde finales de 2014[1]. Durante ese período, los resultados positivos en términos de crecimiento permitieron concretar importantes avances sociales en casi todos los países de la región. Sin embargo, cuando los precios de las materias primas empezaron a caer, los modelos económicos impuestos en cada país revelaron sus aciertos y falencias. Este artículo analiza el desempeño y los retos que enfrentan tres economías: Bolivia, Ecuador y Perú.

Bolivia

El caso boliviano es tal vez uno de los más llamativos de la región, ya que aunque no presenta un crecimiento económico superior a la media regional en el periodo 2003-2014, sus tasas no cayeron significativamente en 2015 y 2016, cuando se desplomó el precio de los commodities, lo que sí ocurrió en los demás países. De hecho, mientras el crecimiento promedio de América del Sur pasó de 5,1% a 0,4% entre los dos periodos, en 2015-2016 Bolivia registró un crecimiento de 4,3%, la tasa más alta de la región. En Bolivia, donde más del 75% del total de las exportaciones corresponden a minerales e hidrocarburos y alrededor del 45% de los ingresos del gobierno provenían de este sector, los elevados déficits fiscales registrados entre 2003 y 2005 se convirtieron en superávit continuo hasta 2014. El gasto público, por tanto, si bien registró un crecimiento importante, se mantuvo en niveles similares a los ingresos. Los superávits en la balanza de pagos, por su parte, permitieron acumular una importante cantidad de reservas que alcanzaron valores cercanos al 46% del PIB en 2014, cuando diez años atrás representaban el 14,5%. El ahorro que acumuló durante la bonanza le ha permitido a Bolivia, que en los últimos años no ha movido su tipo de cambio, amortiguar el impacto por la disminución en el precio de los commodities. Sin embargo, la situación no parece sostenible. Primero, porque el tipo de cambio real (TCR) muestra una fuerte apreciación desde 2011, acentuada en 2015 y 2016, cuando otros países de la región permitieron que sus monedas se depreciaran. Es decir, Bolivia ha perdido competitividad de manera significativa en su sector externo (Gráfico 1), lo que afecta a su potencial de crecimiento. El segundo problema radica en que los recursos del “boom” que permitían sostener el tipo de cambio nominal fijo ahora deben provenir de los ahorros, lo que debilita la posición fiscal. De hecho, las reservas que en 2014 alcanzaron el 46% del PIB, en 2016 fueron 31%[2]. A costa de mantener el crecimiento económico, las reservas disminuyeron en casi 27% en apenas dos años. Eventualmente el tipo de cambio deberá depreciarse y, considerando un posible incremento de la demanda por dólares, eso podría generar incertidumbre y especulación, afectando negativamente la economía boliviana.

Ecuador

El crecimiento económico en Ecuador promedió el 4,9% anual en el periodo 2003-2014, ligeramente por debajo del promedio de la región. En cuanto al PIB per cápita, el crecimiento en Ecuador fue menor al de Perú y Bolivia, los otros dos países analizados en este artículo (Gráfico 2). Entre 2003 y 2014, el ingreso promedio por habitante en Perú se incrementó 2,6 veces, en Bolivia 1,8 veces y en Ecuador 1,7 veces. De hecho, en 2016 el PIB per cápita de Ecuador regresó a los niveles de 2013. En Ecuador, donde las exportaciones petroleras llegaron a representar el 55% del total y los ingresos petroleros alcanzaron el 41% de los ingresos públicos (en 2011), el manejo de la bonanza fue muy distinto al de Bolivia: los déficits fiscales fueron recurrentes desde 2009 y en 2013, cuando el precio del petróleo todavía superaba los $95 por barril, el déficit primario se ubicó por encima del 3,5% del PIB. Es decir, el modelo impuesto en 2007 manejó la política fiscal como si la bonanza nunca fuera a terminar. Por eso, cuando ésta llegó a su fin Ecuador no contaba con ahorros líquidos para implementar políticas contra-cíclicas y tuvo que hacer un fuerte ajuste en el gasto en inversión, lo que se tradujo en menores niveles de actividad. El endeudamiento pasó a ser la única opción para evitar un mayor ajuste (y una mayor contracción de la economía).

Gráfico 2: PIB per cápita, 2011 PPP (2003=100). Fuente: FMI. Proyección del 2017: FMI.

El desequilibrio fiscal en Ecuador tuvo como origen el agresivo incremento del gasto público, que llegó a representar el 44% del PIB en 2013 y 2014, 20 puntos más que una década atrás. Además, este aumento no se tradujo en mayores tasas de crecimiento con respecto a otros países de la región. De hecho, como se aprecia en el Gráfico 3, existe una correlación negativa entre el gasto público como porcentaje del PIB y el crecimiento promedio en la región durante el boom de los commodities. Los países con un ratio más alto de gasto público/PIB no fueron los que más crecieron, lo que evidencia la importancia de la calidad del gasto. De hecho, Araujo et. al. (2016) concluyen que el tamaño del gobierno durante el boom de los commodities ha tenido efectos negativos sobre el crecimiento en la región[3] . En este sentido, Perú, que en 2014 tuvo un ratio gasto público/PIB de apenas 22% y que durante la bonanza registró un superávit primario promedio de 2,1% del PIB, mostró resultados mucho mejores que Ecuador y Bolivia.

Gráfico 3: Gasto Público promedio vs. Crecimiento promedio en América del Sur, 2003-2014. Fuente: FMI.

Perú

Durante el periodo de auge en el precio de los commodities, la tasa de crecimiento promedio de Perú se ubicó en 6,3%, la más alta de la región. Con el cambio en las condiciones externas el crecimiento promedio registrado en 2015 y 2016 fue de 3,5%. Sin embargo, esta tasa sigue siendo muy superior al promedio regional de 0,4%. Además, el crecimiento económico en Perú mantiene consistencia con sus avances sociales. De hecho, es el país que más redujo la pobreza en el periodo de auge: de 58,7% en 2004 a 22,7% en 2014, es decir una reducción de 36 puntos porcentuales en diez años (Tabla 1). Bolivia y Ecuador, por su parte, lo hicieron en 24 y 22 puntos porcentuales, respectivamente. En 2015, cuando los precios de varios commodities se desplomaron, la pobreza continuó cayendo en Bolivia y Perú, mientras que en Ecuador aumentó en 0,8%. Esto cuestiona la calidad del crecimiento en el caso ecuatoriano, que no puede sostenerse ante el deterioro de las condiciones externas, lo que puede derivar en que muchas personas que salieron de la pobreza durante el boom regresen a esa situación.  La política cambiaria y monetaria de Perú muestra estabilidad durante la época de bonanza. El TCR, por ejemplo, presenta pocas fluctuaciones en relación a lo sucedido en Bolivia y Ecuador (Gráfico 1) y también en países con tipos de cambio flexibles, como Chile y Colombia. Por otro lado, Perú mantuvo una política comercial activa durante los años de bonanza, lo que mejoró las condiciones de acceso para sus productos en mercados como EE.UU. y la Unión Europea. Ecuador, en tanto, pese a que tuvo un TCR depreciado en los primeros años del boom, no aprovechó esa circunstancia para tratar de incrementar sus exportaciones no petroleras. La apreciación del dólar, la depreciación de las monedas de algunos socios comerciales importantes, y los incrementos de los costos internos de producción por decisiones de política pública, derivaron en una fuerte apreciación del TCR (pérdida de competitividad) del Ecuador que coincidió con la caída del precio del petróleo. El caso de Bolivia presenta similitudes al ecuatoriano, no obstante, la apreciación del TCR es mucho más marcada y esto acarrea varios problemas discutidos anteriormente.

Tabla 1: Tasa de Incidencia de la pobreza (% de la población total) en países seleccionados. Fuente: Banco Mundial.

Los retos

Bolivia mostró una mayor prudencia fiscal que el Ecuador durante el boom, lo que le permitió juntar reservas que le han servido para mantener el nivel de crecimiento pese al deterioro de las condiciones externas. Sin embargo, la pérdida de competitividad y un tipo de cambio fijo insostenible pueden minar las tasas de crecimiento en el mediano y largo plazo. Perú, por su parte, logró un crecimiento sostenido, lo que le permitió reducir la pobreza más rápido que el resto de países de la región. Además, lo hizo sin comprometer su posición fiscal, ni incentivar su sector externo a través de un manejo irresponsable de su tipo de cambio. En este sentido, su gasto público, competitividad y crecimiento podrían catalogarse como eficientes. El principal reto de Perú será sostener y proteger el modelo y que este siga traduciéndose en mejoras sociales. Ecuador, con una situación fiscal insostenible, pérdida de competitividad y contracción económica es el que enfrenta los mayores desafíos[4]. En este sentido debe quedar claro que si bien el deterioro de las condiciones externas fue el disparador de la actual crisis, ésta se gestó durante la bonanza.

 

Notas

  1. Este artículo fue originalmente publicado en Carta Económica de CORDES, edición de Febrero. Esta reproducción tiene permisos del autor.
  2. Es la cifra hasta septiembre de 2016, la última publicada por el Banco Central de Bolivia.
  3. Los autores, mediante un análisis empírico que emplea como modelo base un GMM, discuten los “motores” de crecimiento de la región. Ver: Araujo, J. et. al. (2016). “Beyond Commodities. The Growth Challenge of Latin America and the Caribbean”. World Bank.
  4. Estos tres problemas y sus posibles soluciones son analizados en detalle en De la Torre & Hidalgo (2017), “La trampa que asfixia a la economía ecuatoriana: Su naturaleza y posibles soluciones”.

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Carlos Julio Emanuel mayo 4, 2017 a las 9:16 pm

Excelente artículo. Es importante recordar que la pérdida de competitividad en el caso ecuatoriano tiene su origen en la excesiva regulación/tramitología/carga tributaria de un gobierno intervencionista, y no en la existencia de una moneda dura. Han sido básicamente medidas del gobierno las que complicaron la economía ecuatoriana.

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