En Memoria de Douglass North

por Raúl Aldaz en 25/11/2015

Raúl Aldaz
POR: 
noviembre 25, 2015 | 1.870 Visitas |
Print This Post

douglassnorth

Douglass North, Fuente: Wikipedia.

LONDRES, Reino Unido – El último lunes, 23 de noviembre del 2015, falleció Douglass North. A pesar de los sentimientos que pueden surgir por su partida, este hecho también marca un momento para mirar en perspectiva su obra e influencia. Los siguientes párrafos buscan resaltar las contribuciones de North para el entendimiento de las sociedades, pero a diferencia de otras notas similares que se pueden encontrar en la red, este recuento pone de relieve la importancia del trabajo de North para comprender mejor al Ecuador y América Latina. En esta línea, el trabajo de Douglass North brinda un beneficio doble: metodológico y sustancial. Empiezo con el segundo.

North trajo nuevamente al debate el papel de las instituciones en el desempeño económico, y lo hizo con una intuición sencilla. Si el desempeño económico de un país es el resultado de las decisiones de consumidores o firmas, guiados por incentivos, entonces su determinante fundamental son los incentivos. Pero, ¿de dónde vienen? ¿Cómo se forman o cambian? La clave para responder a estas preguntas son las instituciones; esas reglas o normas, formales o informales, trazadas por los humanos, son la piedra angular para entender los incentivos que guían el comportamiento económico. Las instituciones estructuran el comportamiento humano frente a ausencia de información, problemas de coordinación o costos de transacción; con ello, viabilizan la mejora de las condiciones de vida de un país, o su estancamiento. Hasta ahí la intuición es atractiva, pero levanta otras preguntas, una, que es crucial, desató centenares o miles de publicaciones: si las instituciones importan, ¿cuáles, exactamente, y por qué?

Una de las obras más importantes de North, Constitutions and Commitment: The evolution of institutional governing public choice in seventeenth-century England [1], argumenta que la definición de derechos de propiedad y la capacidad de hacerlos cumplir, constituyen las instituciones fundamentales para el buen funcionamientos de los mercados – ese mecanismo de coordinación que facilita los intercambios-. La interpretación que North brinda sobre la Revolución Gloriosa (1688) es que la reducción de atribuciones que tenía la corona fue determinantes para Inglaterra (incluida la Revolución Industrial). Tras la Gloriosa, las restricciones impuestas a la corona, especialmente sobre sus poderes judiciales, de legislación, y sobre sus finanzas, redujeron el riesgo de expropiación, viabilizaron la recolección de impuestos, ampliaron el mercado de capitales, pero fundamentalmente, crearon los incentivos para mayor inversión.

Existe abundante evidencia que subraya la importancia de los derechos de propiedad para el mejoramiento del desempeño económico. Pero entonces ¿por qué unas sociedades tienen derechos de propiedad fuertes y otras no? Dando grandes saltos intelectuales, y en el tiempo, esta pregunta nos conduce al último libro de North: Violence and Social Orders: A conceptual framework for interpreting recorded human history [2]. Según sus autores, el orden social se determina simultáneamente en dos esferas, la política y la económica. Las instituciones políticas determinan las instituciones económicas, y a su vez éstas influirán en las primeras; es más, mayor competencia política generará mayor competencia económica. Para continuar con el ejemplo anterior, en la Inglaterra del siglo XVII, algunas élites, representadas en gran medida en el parlamento, redujeron el poder político de la corona e incrementaron el suyo propio, lo que les permitió cambiar algunas reglas económicas.

La agenda de investigación abierta – en parte – por North condujo a la problematización del desempeño económico hacia áreas poco exploradas por los economistas: las instituciones políticas. Este es, a mi juicio, el segundo gran aporte de Douglass North. Mientras el mainstream perdía sustancia en la individualización metodológica, el institucionalismo salió a buscarla en la política y en la historia. Va un ejemplo. El mainstream, por décadas, (desde Solow hasta Romer) tomó al crecimiento como un problema de acumulación de capital e innovación (lo que seguramente es cierto), y se enfocó en condiciones de equilibrio y su dinámica (lo que seguramente es útil); sin embargo, el mainstream ignoró por unos cuantos años la raíz de los incrementos de capital y del cambio tecnológico. ¿Por qué en Inglaterra se ‘inventó el invento’ (i.e. la innovación guiada por la búsqueda de beneficios) mientras otras sociedades rechazaron la adopción de nuevas tecnologías? Los hallazgos de North, y principalmente, la forma cómo enmarcó los problemas del desempeño económico, trajeron de vuelta mucha de la sustancia que la Economía había perdido.

(Otra contribución de North va aún más atrás en el tiempo. Él fue uno de los fundadores de la Cliométrica, ese abordaje a la historia económica desde la teoría económica y la econometría. Esta poderosa combinación ha permitido un re-descubrimiento – más riguroso dirán algunos – de la historia económica, pero también permitió que la teoría ‘encuentre’ un (casi) laboratorio para someter a prueba sus proposiciones. A la academia ecuatoriana le hace falta estudiar, exhaustiva y rigurosamente su historia económica.)

Lo dicho en las líneas anteriores lleva a reflexionar sobre cómo se formulan los problemas económicos de Ecuador y de la región, tanto los actuales como los pasados. ¿Por qué las reformas agrarias no trajeron mejoras ni aumentos en la producción agrícola, ni cambios a la estructura de tenencia de la tierra? ¿Por qué, desde hace siglos, la estructura económica ha sido altamente concentrada? ¿Por qué la economía es incapaz de crecer sostenidamente (como en otras regiones)? ¿Por qué, tras varios intentos y experimentación con moneda propia, el país adoptó al dólar norteamericano como su moneda oficial? ¿Por qué aumenta el endeudamiento del gobierno durante los años en los que ha recibido mayores ingresos?

Obviamente no tengo una respuesta para estas preguntas. Pero sospecho que parte de la respuesta tendrá que ver con la forma cómo se toman decisiones. Tanto la formación como la implementación de las reformas agrarias, y las políticas monetaria y fiscal, pasan por las decisiones de los políticos, quienes actúan guiados por incentivos específicos, bajos reglas determinadas (y probablemente ignorando condiciones de eficiencia). En resumen: las instituciones políticas influyen en la política económica, y a través de ella, en la economía.

Resaltar el papel de las instituciones en el desempeño económico trajo consigo un nuevo objeto de estudio, las instituciones, que permitió no sólo ganar comprensión sobre por qué unas sociedades mejoran sus condiciones de vida y otras no; también canalizó un importante proceso de fertilización cruzada entre la Economía y otras disciplinas. En conjunto, estos aportes enmarcan los problemas del desarrollo de manera tal que otorga una carga de responsabilidad enorme a todos los miembros de una sociedad, porque indaga y cuestiona la manera cómo nos organizamos y cómo nos gobernamos. Más allá de los factores externos que pueden estar presentes o no, reflexionar sobre el papel de las instituciones también nos interpela como ciudadanos, votantes, y como sociedad: ¿qué tipo de reglas queremos que nos guíen? ¿Cómo nos dotamos de ellas? ¿Cuándo y cómo las cambiamos? Mi homenaje a Douglass North incluye agradecerle por haber inspirado estas preguntas (y mi propia agenda de investigación).

Referencias

  1. North, D. y B. Weingast. 1989. Constitutions and Commitment: The evolution of institutional governing public choice in seventeenth-century England, The Journal of Economic History, Vol 49 (4), pp 803-832.
  2. North, D., J. J. Wallis, y B. R. Weingast. 2012. Violence and Social Orders: A conceptual framework for interpreting recorded human history, Cambridge: Cambridge University Press.

{ 0 comentarios… añadir ahora }

Escribe un Comentario

Previous post:

Next post: