La Trampa que Asfixia a la Economía Ecuatoriana

por Augusto De la Torre en 14/03/2017

Augusto De la TorreJosé Hidalgo Pallares
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Marzo 14, 2017 | 1 comentario| 1.959 Visitas |
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trampa

Gráfico No. 1. La trampa FCM (—compuesta por tres pinzas, a saber, una situación fiscal insostenible (F), crecimiento negativo (C), y una moneda sobrevalorada en términos reales (M)) [1]

NEW YORK, EE. UU.- El próximo gobierno del Ecuador—que asumirá sus funciones el 24 de mayo de este año— heredará una situación macroeconómica sumamente complicada, caracterizada por tres desequilibrios fundamentales[2]. El primero es un desequilibrio fiscal, asociado a la inviabilidad del abultado gasto del sector público frente a la caída de los ingresos petroleros. El segundo es un desequilibrio interno, asociado a la contracción de la demanda en el mercado doméstico que ha llevado a un proceso recesivo y a la destrucción de buenos empleos. El tercero es un desequilibrio externo, asociado a la sobrevaloración del tipo de cambio real que implica una fuerte pérdida de competitividad de los productos ecuatorianos en los mercados internacionales. 

Si bien estos desbalances fueron gatillados por el colapso del precio del petróleo, su gravedad es el reflejo directo de enormes vulnerabilidades gestadas durante el boom. En efecto, es ya bien conocido que, aunque el desplome del precio de las materias primas fue de similar magnitud para los países latinoamericanos exportadores de commodities, los impactos que éste causó varían mucho de un país a otro debido a diferencias en la calidad de las políticas macroeconómicas adoptadas durante la bonanza (De la Torre et al, 2016). En algunos países (Brasil, Argentina, Ecuador) esas políticas amplificaron los efectos del boom de precios de los commodities y, por ende, las vulnerabilidades macroeconómicas, las que ahora exacerban los efectos adversos del fin de ese boom.

En otros países (Perú, Chile, Bolivia), en contraste, las políticas macroeconómicas amortiguaron los efectos del boom y, por ende, no crearon vulnerabilidades macroeconómicas significativas, lo que ahora les protege al caer los precios de sus commodities. En el caso particular de Ecuador, los efectos amplificadores más poderosos durante el boom provinieron de la fenomenal expansión del gasto público y la imprudente falta de acumulación de ahorros líquidos, así como la eliminación de esquemas de ahorro prexistentes. Por tanto, la difícil situación por la que atraviesa la economía ecuatoriana es el inevitable chuchaqui [n.e. resaca] después de la borrachera. El problema es que no se trata de un chuchaqui común y corriente, sino de uno muy fuerte y con muchas complicaciones.

El propósito de este artículo es examinar la naturaleza y gravedad de la situación macroeconómica del país. Es, por tanto, un esfuerzo de diagnóstico más que de tratamiento. Pero ello no es poca cosa ya que un tratamiento basado en un diagnóstico equivocado o incompleto puede matar al paciente. Nuestro diagnóstico detecta que los tres desequilibrios mencionados (desequilibrio fiscal, contracción económica y sobrevaloración del tipo de cambio real) conforman las tenazas de una suerte de trampa, en la que el apretón de cada tenaza refuerza y retroalimenta el apretón de las otras, generando así un círculo vicioso que restringe el espacio de maniobra para la política económica. Dicho espacio se achica aún más debido a cuatro factores condicionantes propios del país: ausencia de ahorros líquidos, elevada prima de riesgo soberano, estructura productiva dependiente de la demanda interna, y alta conflictividad política. A esto se suma un contexto externo poco amigable e incierto.

La dinámica perversa de la trampa implica que, para liberar a la economía preservando la dolarización y restaurar la senda de crecimiento, se requiere de un empuje fuerte (big push) proveniente de un programa amplio y bien diseñado que ataque a las tres tenazas de manera simultánea y que, a su vez, afloje las restricciones impuestas por los mencionados factores condicionantes. Medidas marginales o aisladas no tendrían éxito. La dinámica perversa de la trampa también implica que, en ausencia de un empuje fuerte, la creciente presión de las tenazas pondría sumir al país en una crisis sistémica, la cual desmantelaría el gran progreso social que Ecuador experimentó—junto con otros países latinoamericanos exportadores de commodities— durante la década de bonanza (2003-2013).

Sin embargo, dada la complejidad de la situación macroeconómica, y salvo un milagro en las condiciones externas (por ejemplo, un salto significativo en el precio del petróleo), las medidas
que se requieren para que la economía ecuatoriana salga de su entrampamiento implican un sacrificio nacional inicial. Ello hace necesario no solo un gran liderazgo político, sino también
algún tipo de tregua que permita la formación de consensos mínimos y la movilización ordenada de la acción colectiva.

Este artículo se enfoca en la problemática macroeconómica y, por tanto, deja de lado otros problemas del país que son de gran importancia pero de naturaleza estructural, tales como los de educación, salud, pensiones, innovación, medio ambiente, etc. Estos últimos, sin embargo, no podrán ser atendidos debidamente mientras no se resuelva el problema del entrampamiento macroeconómico.  Este artículo, además, pone el foco sobre variables reales (la viabilidad fiscal, el tipo de cambio real, y el crecimiento de la actividad económica y el empleo), perspectiva que, obviamente, no excluye otras que podrían abordar la problemática macroeconómica desde ángulos distintos (por ejemplo, concentrándose sobre variables financieras tales como la liquidez y el crédito) y que, a más de ser complementarias, podrían ser igualmente productivas.

El resto de este artículo está organizado en tres secciones. La siguiente (sección 2) caracteriza en términos conceptuales la naturaleza y funcionamiento de la trampa macroeconómica. La sección 3 presenta evidencia empírica que sustenta nuestra teoría de la trampa. La sección 4 concluye con breves reflexiones que emanan de nuestro diagnóstico y que esbozan la visión y direcciones básicas del programa que se requerirá para liberar a la economía ecuatoriana de su entrampamiento. Los detalles de dicho programa están fuera del alcance de este artículo y su diseño apropiado necesitaría del concurso de sendos equipos de expertos.

 

Notas: 

  1. La idea general de esta trampa fue sugerida de manera esquemática en una entrada reciente (23 de diciembre de 2016) en el blog de Manuel González-Astudillo.
  2. Artículo reproducido bajo autorización de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (CORDES, @CORDES_Ecuador).
  3. En este post se ha incluído el apartado de Introducción.
  4. Los autores agradecen los valiosos comentarios de María Caridad Araujo, Bernardo Acosta, Eduardo Borensztein, Jaime Carrera, Simón Cueva, Roberto García-Saltos, Andrés Hidalgo, Jorge Hidrobo, Fidel Jaramillo, Pablo Lucio Paredes, Carlos Marchán, Abelardo Pachano, Lenin Parreño, Samuel Pienknagura, Mauricio Pozo, Luca Ricci, Pablo Saavedra, y Mauricio Villafuerte. También agradecen la excelente asistencia de investigación brindada por Daniel Baquero.

 

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Juan Fco. Ballen M. Marzo 16, 2017 a las 3:54 pm

Esta propuesta parecería que carece del aporte de una visión de financiamiento del desarrollo, que debe renegociarse o refinanciarse a largo plazo. Ecuador es un país viable con todos los recursos naturales más una fuerte inversión en infraestructura productiva, pero que empieza a perder competitividad.

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