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Propuesta de Política Económica para Ecuador: COVID-19

por Francisco Rumbea en 05/04/2020

Francisco RumbeaJosé Luis CastilloManuel González-AstudilloJosé Luis Lima ReynaLeonardo Sánchez-Aragón
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Propuesta del Observatorio de Políticas Económicas y Sociales

GUAYAQUIL, Ecuador – En el siguiente post encontrarán una propuesta económica cuantificada para apuntalar una estrategia de salud para combatir la pandemia del COVID-19 que azota al Ecuador. Es un esfuerzo conjunto de 5 economistas ecuatorianos (José Luis Castillo, PhD(c); Juan Francisco Rumbea, PhD(c); Leonardo Sánchez, PhD; José Luis Lima, PhD; Manuel González, PhD.) que trabajan en la academia, esfuerzo al cual se están uniendo más en estos momentos.  En ella se recoge lo mejor que hemos investigado de las respuestas que se están dando en otras partes del mundo, tomando en cuenta las restricciones del Ecuador: la elevada informalidad del mercado laboral y la falta de sostenibilidad de las cuentas fiscales. Esta propuesta es un borrador que necesita de algunos refinamientos, pero tiene el nivel suficiente de respaldo en modelos econométricos, contabilidad macroeconómica y políticas públicas necesarias para empezar a ser usada en la toma de decisiones.  La propuesta tiene cuatro componentes:

1. Un componente de salud para luchar contra la epidemia.  Reforzamos la estrategia de la cuarentena y recomendamos mantenerla por 30 días adicionales (etapa de contención), pero proponiendo como refinamientos demarcar plazos que permitan tranquilizar y anclar las expectativas de la población (30 días contención/60 transición/en adelante, mitigación).  En paralelo, empezar a trabajar en los protocolos y la implementación de pruebas estratificadas (a partir del círculo relacionado a los contagiados); para luego iniciar una ordenada y progresiva recuperación de la normalidad (etapa de transición) hasta lograr masificar las pruebas en fase de mitigación del día 90 en adelante.  A partir de esta etapa habríamos podido alcanzar con éxito el objetivo de abatir la curva de la pandemia a niveles manejables por el sistema de salud y minimizado la posibilidad de rebrotes.  Es decir, y nunca mejor expresado, una vuelta a la nueva normalidad.

2. Una estimación del impacto del shock de COVID-19 a la economía. Se realiza una estimación de la caída de los ingresos fiscales (US$ 3.300 millones) y una destrucción de empleo formal (300.000 personas) para proceder a formular un plan de contención con dimensiones estimadas sobre una línea base de la posición fiscal, justificado en la evidencia empírica y cifras ecuatorianas.

3. Un programa de medidas económicas para contener el empleo durante la cuarentena. Se propone una colección de medidas para poder someter a los ciudadanos a una cuarentena y tratar de evitar que la organización económica colapse en los meses venideros o, peor aún, que se produzca un caos social.  El criterio fundamental es asegurar el empleo y el ingreso, en la medida de las circunstancias, tanto formal como informal, y procurar un conjunto de transferencias para asegurar la protección social del sector más pobre de la población.

4. Un plan de financiamiento para justificar desembolsos y reestructuración ordenada de la deuda externa con los organismos internacionales. Finalmente, y teniendo las cifras de ingresos disponibles en las cuentas fiscales y un programa de contención a la economía para salvar esta emergencia, aparece una propuesta para financiar el programa con una medida de reestructuración ordenada de la deuda externa que supone el cumplimiento de los nuevos desembolsos por los organismos internacionales y la postergación del servicio de la deuda externa (capital e intereses).  Adicionalmente, cuidando evitar problemas al sistema financiero, se cuenta con la participación de los bancos con respaldo de garantía del Estado.

Para implementar esta propuesta y el financiar el déficit fiscal actualizado se necesita de US$ 12,300 millones, cuyas fuentes de financiamiento provienen de: 1. Desembolsos FMI-otros multilaterales 3.000 Millones de dólares, Deuda interna (IESS) 2.000 Millones de dólares, Deuda interna (Bancos Privados) 2.500 Millones de Dólares, Renegociar servicio dedeuda interna 4.800 Millones de Dólares (Cuadro No. 1, que acompaña este post).

Cuadro No. 1. La Economía al Servicio de las Políticas de Salud:
Aplanar la Curva del COVID-19

Existen algunas limitaciones de economía política que nos hacen pensar que los errores del pasado no podrán ser corregidos durante el manejo de esta crisis.  No obstante, nuestra propuesta asume los desembolsos ya comprometidos por los organismos multilaterales como un hecho y supone una renegociación amistosa del servicio de la deuda externa.  Para lo cual considera que los modelos y cifras de nuestra propuesta, pueden ser usados para justificar una estrategia como esta.  Además de que la condición de país en desarrollo más severamente afectado por la pandemia del COVID-19 en América Latina es una característica que podría fácilmente distinguirnos como un justo beneficiario de un endeudamiento tan agresivo.

Finalmente, hemos tratado de ordenar nuestra propuesta dentro del ámbito de las recomendaciones que la profesión avala para este tipo de circunstancias.  Por un lado, hemos evitado recomendar medidas procíclicas, como contraer el gasto público y elevar impuestos en medio de una severa recesión de la actividad económica.  También hemos evitado recomendar medidas obstructivas al comercio o al flujo de capitales porque no corresponden a los problemas y menos a las soluciones que un correcto diagnóstico de la crisis como la que vivimos justificaría.

Sin embargo, es necesario proponer un conjunto de medidas de manera urgente, potentes, fáciles de adaptar a los cambios de escenarios y, sobre todo, aterrizadas a la realidad ecuatoriana.  Básicamente, la idea es que la aplicación de la cuarentena sea acompañada con medidas que aseguren la viabilidad del ingreso de las personas y la disponibilidad de los fondos necesarios para asumir los costos directos de la crisis de salud.

Una vez asegurados los recursos y adecuadamente comunicado al país, creemos que se habrá conseguido la autoridad necesaria para que la gente permanezca dentro de sus casas.  Consideramos indispensable, por el bien común de nuestro país, someter a la población al cumplimiento estricto de una cuarentena, como contrapartida del sacrificio que todos los sectores de la economía tendrán que hacer.  Esto es de suma importancia, tanto porque es la única estrategia al alcance de nuestra situación, cuanto porque actualmente, en términos de camas de hospital disponibles y testeo a la población, nos encontramos completamente sobrepasados y porque no podremos pensar en contenciones más largas que no corresponden con la realidad del Ecuador.

 

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Acerca de los Autores

  1. José Luis Castillo. Investigador y Consultor en Diseño de Políticas Públicas, PhD(c) RAND Corporation.
  2. Manuel González Astudillo, Economista Principal del Board of Governors of the Federal Reserve System, PhD en Economía por Indiana Univesity
  3. José Luis Lima, Profesor de Economía de ESPOL, Investigador Asociado Depto. Economía U de Chile, PhD en Economía por Universidad de Chile.
  4. Francisco Rumbea Pavisic, Empresario de la construcción, ex-Viceministro de Industrias, Profesor de Economía de la ESPOL, PhD(c) en Gobierno, Universidad de Navarra.
  5. Leonardo Sánchez Aragón, Profesor y ex-Decano de Economía de la ESPOL, PhD en Economía Agrícola por la Texas A&M Univesity

Contactos

jlimar@econ.uchile.cl 

 

 

 

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